El arte al servicio del antisionismo en París.

La polémica exposición ‘Death’ en el Museo Contemporáneo de Arte Jeu de Paume en París. Fuente: Ha’aretz.

El pasado 28 de Mayo se inaguró una exposición fotográfica (68 fotos) dedicada a los terroristas suicidas palestinos en el Museo de Arte contemporáneo parisino ‘Jeu de Pomme‘. Dicha muestra, que había sido previamente expuesta en el MACBA de Barcelona (durante los meses de Enero a Abril), lleva el título de ‘Death‘ y es el último trabajo de la prestigiosa fotógrafa árabe israelí Ahlam Shibli.

Ciertamente, una exposición fotográfica dedicada a los terroristas suicidas palestinos puede enfocarse de muchas maneras pero en este caso el arte se ha vuelto a poner al servicio de la ideología, del antisionismo para ser más precisos. Según informa el periódico israelí Ha’aretz, en la información sobre la muestra de la página web del mencionado museo parisino se presenta a los terroristas suicidas -mayormente de las Brigadas de los Martires de Al-Aqsa (Fatah), de las Brigadas Izzedin Al-Qassam (Hamás) y del FPLP- como resistentes, como ‘Freedom fighters que perdieron su vida luchando contra la ocupación israelí’. Asimismo, también se menciona que la autora pretende con su trabajo mostrar el esfuerzo de la sociedad palestina por preservar la presencia de los mártires como una forma más de resistencia.

El turista o visitante de la exposición saldrá de la misma con la idea de que un terrorista suicida es un luchador por la libertad de los palestinos frente a la ocupación israelí porque nada le habrán contado del adoctrinamiento en el odio contra los judíos y contra Israel que la sociedad palestina recibe a diario en las mezquitas, los medios de comunicación, en las escuelas y universidades, e incluso en los campamentos de colonias de verano por obra y gracia de sus dirigentes, desde Mahmoud Abbas a Khaled Meshal. Tampoco sabrá nada del lavado de cerebro y destrucción de la personalidad que recibe un o una joven de Gaza, Tulkarem o Jenín para que la principal -y única- meta en su vida sea la de convertirse en “Sahid”, en mártir, y a la vez en héroe nacional palestino. 

Nada. Toda esta información se omite y los papeles se invierten. El terrorista que ha sido adoctrinado en el odio desde su niñez para llenarse el cuerpo de bombas, explotarse y llevarse el mayor número de vidas civiles israelíes consigo juega el papel romántico del guerrillero, del miliciano, del libertador que lucha contra la opresión y la injusticia. Sus víctimas, centenares de civiles israelíes, como los jóvenes que disfrutaban de una noche de ocio en la discoteca Dolphinarium de Tel Aviv o la adolescente Malki Roth, una de las víctimas mortales del sangriento atentado terrorista de la Pizzeria Sbarro en Jerusalén, son silenciadas.

El visitante podrá ver la foto de Osama Buchkar, un terrorista del FPLP, y seguidamente podrá leer en el cartelito que la acompaña que cometió una ‘misión de martirio’. Lo que no le contarán es que esa ‘misión’ tenía como objetivo a civiles que estaban realizando sus compras en el mercado de Netanya.  Ese día de Mayo del 2002, Buchkar asesinó a tres civiles israelíes y hirió a otros cincuenta y nueve. Repito, a gente que estaba haciendo sus compras tranquilamente en un mercado. Como anteriormente ya hemos  indicado, el arte se pone al servicio del odio anti-israelí y del antisionismo militante. Un último detalle para acabar, el Museo -y por tanto la exposición mencionada- reciben jugosas subvenciones del gobierno Hollande.

Antisionismo, judeofobia, Girona.

pintada de temática antisionista en el escaparate de la librería del Museo de Historia de los judíos de Girona:

‘Palestina Libre’. Al lado, la firma de Arran, un colectivo de jóvenes vinculados a la CUP y a la izquierda independentista catalana. Fuente: Facebook de la ACAI.

El lema, la iconografía (la estelada acompañada de la hoz y el martillo comunista) y el lugar donde se ha realizado la pintada nos sirven de ejemplo para observar la relación existente  entre el antisionismo -elevado casi al rango de dogma de fe en las diversas corrientes de la extrema izquierda occidental- y la judeofobia. En este caso, la solidaridad pro palestina, la crítica política a Israel y el antisionismo son sólo el pretexto para mostrar un abierto rechazo hacía el pueblo judío y su cultura. A los jóvenes de Arran la presencia judía en Girona les molesta, aunque sólo sea en los libros de historia. Sin embargo, no pueden decirlo abiertamente y aprovechan los pretextos anteriormente mencionados para disfrazar su judeofobia de crítica política. Y esto es así porque ¿Qué relación pueden tener un museo de historia judía de Girona con Israel, el Sionismo y el conflicto palestino? Óbviamente, ninguna. El único nexo existente es el factor judío,  el factor que en el fondo los jóvenes de Arran han querido atacar.

Una última reflexión para finiquitar el asunto.  Esta desagradable pintada, que recuerda a las pintadas realizadas por los nazis en los negocios, las sinagogas o las instituciones de la comunidad judía alemana durante los años treinta, ha sido realizada por jóvenes de la extrema izquierda independentista catalana. Y es que en el fondo todos los extremos ideológicos se tocan. En este caso, el antisionismo y la judeofobia unen a los neonazis de extrema derecha con estos jóvenes supuestamente antiglobalización, antirracistas y antifascistas.

 

Obama, Israel, judeofobia y Al-Jazeera.

Aprovechando la gira de Obama por Israel y la proximidad de la Semana Santa cristiana, el canal de televisión qatarí vía satélite Al-Jazeera ha readaptado el viejo mito judeofóbico del deicidio en una caricatura publicada hoy en su web en àrabe:

Obama dice: ‘mi corazón está con vosotros’. En la maleta pone: ‘ayuda’.

Como es habitual en los medios de comunicación árabes y en lengua árabe, el antiamericanismo, el antisionismo y la judeofobia más cruda van de la mano. Una última reflexión para finalizar: esta caricatura es una nueva muestra de que el principal obstáculo para la paz entre israelíes y palestinos no es de fronteras sino de reconocimiento. En otras palabras, a pesar de los asentamientos de Cisjordania, del problema existente con los refugiados palestinos o de la co capitalidad de Jerusalén, el principal obstáculo para la firma de un acuerdo de paz duradero entre israelíes y palestinos sigue siendo el mismo desde hace 65 años: la negativa del mundo árabe a reconocer el derecho de Israel a existir como estado nación del pueblo judío en Oriente Medio con paz, seguridad y fronteras reconocidas.

Obama en Israel.

Emblema de la visita oficial de Obama a Israel. Fuente: Times of Israel.

El presidente estadounidense Barack Obama ha aterrizado este mediodía en Israel. Es su primera visita oficial al extranjero de su segunda legislatura. Los principales temas a tratar: la amenaza nuclear iraní, las armas químicas de Siria,  y el conflicto con los palestinos. De hecho, esta tarde Obama ya se ha reunido con el Presidente Shimon Peres y con el Primer Ministro B. Netanyahu en Jerusalén. Mañana lo hará con el presidente Abbas y con el primer ministro palestino Salam Fayad en Ramallah.

Otro de los grandes objetivos de Obama en esta gira por Israel y los territorios palestinos es arreglar un malentendido. Lo explica a la perfección Jeffrey Goldberg, un veterano periodista próximo al entorno del presidente norteamericano. En su discurso del Cairo (Junio del 2009) Obama se centró en tender puentes con el mundo àrabe-islámico pero también habló de la alianza irrompible de EEUU con Israel, del Holocausto y del discurso de odio absurdo que supone su negación-banalización. No fue suciente. Buena parte de la opinión pública israelí se sintió defraudada porque Obama no mencionó los vínculos históricos, culturales y religiosos del pueblo judío -y por tanto del moderno estado de Israel- con su tierra ancestral. El presidente estadounidense quiere ahora corregir este traspié y su agenda es un claro indicio de sus objetivos. Con la visita de este mediodía a una batería del sistema defensivo Iron Dome -financiado por los Estados Unidos- Obama quiere mostrar el compromiso de su país con la seguridad de Israel. Y con sus próximas visitas al Museo de Israel (donde se encuentran los rollos del Mar Muerto), al Monte Herzl y al Museo del Holocausto Yad Vashem,  el Presidente norteamericano pretende resaltar los vínculos históricos existentes entre el estado judío y la Tierra de Israel. Sin embargo, al igual que en su momento hicieron Clinton y Bush, Obama eludirá la visita al Kotel. ¿Por qué? Principalmente por las implicaciones políticas de esa visita. La anexión de Jerusalen Este -ocupada por Israel en la Guerra de los Seis Días (Junio de 1967) – no ha sido reconocida internacionalmente y la visita al Muro Occidental de un presidente norteamericano de gira oficial a Israel podría  interpretarse como un apoyo de Washington a dicha anexión. Obama prefiere ahorrarse dolores de cabeza y evitará la visita. Sin embargo, para mostrar que Israel no es sólo historia y conflicto,  el presidente norteamericano también visitará una muestra de las siete innovaciones israelíes más destacadas en los campos científico y tecnológico, subrayando así  el carácter del país como ‘Start Up Nation’.

Mañana por la tarde Obama dirigirá un discurso a la juventud israelí, especialmente a los estudiantes universitarios, y lo hará desde el Centro Internacional de Convenciones en lugar de la Knesset. Dos breves puntualizaciones. La embajada estadounidense en Tel Aviv invitó al acto a estudiantes de todas las universidades de Israel a excepción de la de Ariel, situada en el asentamiento del mismo nombre al norte de Cisjordania.  Esta decisión no ha gustado y ha sido criticada tanto desde la derecha como la izquierda israelí. En este sentido destaca la llamada al boicot del discurso de Obama realizada hace unos días por el parlamentario laborista Nachman Shai. Sin embargo, la pregunta del millón es por qué no en la Knesset. Hay varias respuestas. Es posible que Obama quisiera ahorrarse las críticas de los parlamentarios de la derecha más nacionalista por situar las fronteras del 67 como punto de partida de las negociaciones, pero también para evitar posibles preguntas incómodas sobre la liberación de Jonathan Pollard, el espía israelí de orígen norteamericano condenado a cadena perpetua en Estados Unidos en 1987 por pasar información clasificada a Israel. De hecho, en los días previos a la llegada de Obama a Israel han tenido lugar manifestaciones para pedir su liberación e incluso Gilad Shalit, cautivo del Hamás en Gaza durante cinco años, le ha escrito una carta a Obama con ese mismo fin.

Pancarta favorable a la liberación de Jonathan Pollard en las manifestaciones de estos últimos días. Fuente: Ha’aretz.

Obama visitará también la Iglesia de la Natividad en Belén. Según fuentes norteamericanas, esta visita no hay que enfocarla como una muestra de apoyo político a Abbas sino más bien como una exigencia de respeto a las minorías en el marco de la Primavera Árabe.

Abbas, por su parte, no se ha quedado de brazos cruzados esperando a Obama. Durante los últimos días un ambiente de manifestaciones y de intifada ha recorrido los territorios palestinos. Desde el lanzamiento de piedras a los vehiculos particulares israelíes que circulan por las principales autovías y carreteras de Cisjordania hasta manifestaciones contra la visita del Presidente estadounidense. En Belén los manifestantes llegaron a destrozar un cartel commemorativo de dicha visita y pintaron esvásticas en la foto de Obama:

Sin duda, este tipo de actos violentos han sido perfectamente espoleados por la Autoridad Nacional Palestina y por el propio presidente Abbas. De hecho, en los últimos días se han publicado artículos con contenidos antisemitas y conspirativos acerca del atentado terrorista del 11-S.  ¿Qué busca Abbas? Probablemente que Estados Unidos presione a Netanyahu para que éste acepte sus condiciones previas – la congelación de los asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén Oriental – como condición ‘sine qua non’ para un regreso de los palestinos a la mesa de negociaciones. Será díficil. Especialmente si la cartera del ministerio de vivienda acaba en manos del parlamentario Uri Ariel, del partido ‘HaBait Hayehudí‘ (la casa judía) de Naftalí Bennet, partidario de anexar la zona c de Cisjordania (aproximadamente un 60% del territorio) a Israel.

Fumata blanca y azul.

Caricatura de Shlomo Cohen publicada en Israel Hayom. Texto: ‘Tenemos gobierno!, tenemos Papa!

Tras siete semanas de duras negociaciones -y pocas horas antes de que concluyeran las dos semanas de prórroga concedidas el pasado 2 de Marzo por el Presidente Shimon Peres-, hoy se ha hecho oficial el acuerdo para la formación de una nueva cualición de gobierno en Israel. Las negociaciones estaban practicamente cerradas desde la noche del pasado Miércoles pero discrepancias de última hora entre B. Netanyahu, Yair Lapid y Naftalí Bennett acerca de los puestos honoríficos de Viceprimer Ministro han retrasado la firma de los acuerdos. Finalmente, Netanyahu, ha optado por eliminar dicho cargo protocolario para cerrar definitivamente las negociaciones. La nueva coalición de gobierno, compuesta por el bloque Likud-Beitenu, el partido nacionalista Ha Bait Hayehudi (Naftalí Bennett) y los dos partidos centristas: Yesh Atid (Yair Lapid) y Hatnuah (Tzipi Livni), contará con el apoyo de 68 de los 120 parlamentarios de la Knesset.

Como acertadamente indica el periodista barcelonés Sal Emergui en su crónica para El Mundo, el nuevo gobierno se centrará especialmente en los asuntos internos de la política israelí: carestía de vida, vivienda, educación, religión-estado, etc. Y en este punto resulta significativa la absencia de los partidos ultraortodoxos (el sefardí Shas y el Yahadut HaTorah) en la nueva coalición de gobierno, una de las concesiones de Netanyahu a sus socios Lapid y Bennett para cerrar el acuerdo. De hecho, a excepción de un breve período de dos años (2003-2005) de la segunda legislatura de Ariel Sharon, será la primera ocasión que los partidos ‘haredim’ (ultraortodoxos) quedan fuera de la coalición de gobierno desde las elecciones de 1977. Su ausencia posiblemente facilite la aprobación de medidas controvertidas como el recorte a las subvenciones de las Yeshivot (escuelas talmúdicas), la insersión de la población ultraortodoxa en el mercado laboral, la regulación de las materias obligatorias en el currículum académico de todas las escuelas de país o la reforma de la Ley Tal sobre la regulación del servicio militar de los ‘haredim’.

En el Likud han criticado a B. Netanyahu por realizar demasiadas concesiones a sus nuevos socios, especialmente a la gran estrella televisiva Yair Lapid. Según fuentes de dicho partido, los acuerdos contemplan muchas de sus demandas como la reducción del nuevo ejecutivo de 30 a 22 ministros, la cartera de educación -que el Likud quería conservar para su titular Gideón Sa’ar pero que finalmente pasará a manos de Shai Piron-, la pronta aprobación de un presupuesto y la ya mencionada ausencia de los partidos ultraortodoxos en la nueva coalición. Sin embargo, Lapid también ha tenido que realizar dolorosas concesiones como ceder la codiciada cartera de exteriores al Likud (posiblemente pase a manos de su anterior titular Avigdor Liberman de Beitenu cuando se aclare el proceso judicial que le llevó a dimitir de dicho cargo) y aceptar la manzana envenenada que le ha reservado Netanyahu: la cartera de finanzas (desde donde podrá llevar a cabo las reformas prometidas en su programa electoral a riesgo de desgastarse políticamente debido a su inexperiencia en temas económicos).

Según declararon fuentes de Yesh Atid a la agencia EFE, en el acuerdo también se contempla un rápido regreso a las negociaciones de paz con los palestinos. La encargada de realizar esta tarea será la nueva ministra de Justícia, Tzipi Livni, con gran experiencia en este campo gracias a su anterior paso por el ministerio de exteriores. Además, el Presidente palestino Mahmoud Abbas también se ha mostrado favorable a retomar las negociaciones de paz durante este año en unas declaraciones recientes durante una reunión con su homólogo ruso Vladimir Putin en Moscú. Sin embargo, algunas voces críticas desde el laborismo han manifestado que el nuevo gobierno no conseguirá grandes logros en este sentido. Una de las declaraciones más contundentes  ha sido la del parlamentario Nitzan Horowitz:

Netanyahu’s new government brings a message of a dramatic rise in the power of settler representatives and extreme rightists. The absolute majority of key government positions will be in their hands.

The funds and resources that Lapid has fought to take away from the yeshivot, will now be funneled into building settlements, exacting an intolerable social and diplomatic toll. His voters will continue asking, ‘Where is the money? Where is the future?“.

Si algún avance significativo en el proces de paz provocase la salida de Bennett y de su partido – contrario a la creación de un estado palestino y favorable a la anexión de la zona C a Israel- de la coalición de gobierno, la líder laborista Shelly Yacimovich ha mostrado su disposición a dar su apoyo al gobierno. Sea como sea, el trigésimo tercer gobierno de Israel ya está en marcha y el primer plato fuerte será la próxima visita a Israel del Presidente norteamericano Barack Obama.

El dilema de Bibi…

… O como meter a cuatro elefantes en una pequeña coalición:

Fuente: Yedioth Aharonot.

Los ‘elefantes’ son: Eli Yishai, Yair Lapid, Tzipi Livni y Naftali Bennet.

La caricatura fue ‘tuiteada’ por el periodista israelí Gil Hoffman el pasado martes.

 

 

Las elecciones israelíes y el efecto Lapid.

Desde el pasado Martes 22 de Enero la política israelí tiene una nueva estrella: el popular periodista y presentador televisivo Yair Lapid. El hijo del también político, presentador televisivo y periodista Yosef ‘Tommy’ Lapid ha conseguido que su partido ‘Yesh Atid‘ (Hay Futuro) sea la segunda fuerza más votada en las últimas elecciones legislativas israelíes, sólo superado por la coalición de centro-derecha Likud-Beitenu, encabezada por el Primer Ministro Benyamín Netanyahu y su polémico socio, el ex ministro de asuntos exteriores Avigdor Liberman.

Yair Lapid, la nueva estrella emergente de la política israelí.

Los resultados electorales obtenidos por Yesh Atid han superado todas las expectativas  (los sondeos previos les pronosticaban entre 9 y 11 escaños). El partido de Lapid ha superado los 15 escaños del Mifleguet Avodá (los Laboristas) de Shelly Yacimovich, los 12 del nuevo partido emergente en la derecha nacionalista israelí, HaBait Hayehudí (La Casa Judía), liderado por el exitoso empresario  de orígen estadounidense Naftalí Bennett, los 11 del partido religioso sefardí Shas o los 6 obtenidos por la reciente escisión de Kadima, Hatnuah (El Movimiento), liderado por Tzipi Livni.

¿Cúal ha sido la clave de su éxito? Según la opinión de muchos analistas tanto de dentro como de fuera de Israel, no se pueden entender las directrices políticas de Yair Lapid sin observar la influencia paterna de Yosef Tommy Lapid, un mordaz periodista, comentarista radiofònico y presentador televisivo de orígen húngaro y superviviente del Holocausto que entre los años 1999 y 2006, gracias a los buenos resultados electorales obtenidos por el centrista Shinui (Cambio), con un programa liberal y crítico con los privilegios de los sectores religiosos de la sociedad israelí -especialmente los haredim o ultraortodoxos- en materia impositiva y militar, se convirtió en uno de los principales representantes de los intereses de las clases medias laicas en la Knesset.

Ahora su hijo Yair coge el relevo como defensor de las reivindicaciones de esa clase media, que es la columna vertebral del país, y del movimiento del 14-J, el movimiento de los indignados israelíes (equiparable al movimiento del 15-M español) que hace casi dos años, en el Verano del 2011, se manifestó activamente en el Bulevard Rothschild de Tel Aviv o frente a la vivienda del Primer Ministro Netanyahu en Jerusalén para protestar por el elevado precio de la vivienda y exigir polìticas basadas en la justicia social y contrarias a la liquidación del estado del bienestar.

Indignados del movimiento del 14-J en una multitudinaria protesta en Tel Aviv. Fuente: +972 Magazine.

Pero el éxito de Lapid tampoco se puede entender sin echar un vistazo al desplome electoral del Kadima (Adelante), el partido centrista fundado por Ariel Sharon en el otoño del 2005. La victoria de Shaul Mofaz en las primarias del partido, la siguiente salida de Tzipi Livni de la formación centrista, la breve entrada de Mofaz en la coalición de gobierno y la escisión de parte de sus miembros hacía el nuevo partido Hatnuah, fundado el pasado mes de Noviembre precisamente por Livni, le han pasado factura y Kadima ha perdido 26 escaños en comparación con los resultados electorales obtenidos en el 2009, pasando de 28 a 2 escaños.

Sin duda, Yair Lapid es el hombre del momento en Israel. En la prensa israelí se ha especulado que podría ser el próximo ministro de Asuntos Exteriores. Todo dependerá de la decisión que finalmente adopte el Primer Ministro Benyamín Netanyahu de formar un futuro de coalición con la derecha y los partidos religiosos o de dar al nuevo gobierno un carácter más centrista con la entrada de Yesh Atid y de su popular fundador. Si Netanyahu opta por la segunda opción, una coalición de gobierno con un carácter más centrista, posiblemente le sea más fácil gestionar las reformas internas -como la controvertida Ley Tal-, reconducir las relaciones con la administración Obama y reactivar las negociaciones de paz con los palestinos. En este sentido, Lapid tiene una visión más centrista que la de Bennett, partidario de anexar a Israel la conocida como Área C, aproximadamente un 60% de Cisjordania bajo control militar y civil israelí. Una propuesta que resultaría inacceptable para el Presidente palestino Mahmoud Abbas.

PD. He revisado y traducido del catalán este artículo que escribí recientemente y fue publicado ayer en el periódico digital Reus Digital.Cat.