El arte al servicio del antisionismo en París.

La polémica exposición ‘Death’ en el Museo Contemporáneo de Arte Jeu de Paume en París. Fuente: Ha’aretz.

El pasado 28 de Mayo se inaguró una exposición fotográfica (68 fotos) dedicada a los terroristas suicidas palestinos en el Museo de Arte contemporáneo parisino ‘Jeu de Pomme‘. Dicha muestra, que había sido previamente expuesta en el MACBA de Barcelona (durante los meses de Enero a Abril), lleva el título de ‘Death‘ y es el último trabajo de la prestigiosa fotógrafa árabe israelí Ahlam Shibli.

Ciertamente, una exposición fotográfica dedicada a los terroristas suicidas palestinos puede enfocarse de muchas maneras pero en este caso el arte se ha vuelto a poner al servicio de la ideología, del antisionismo para ser más precisos. Según informa el periódico israelí Ha’aretz, en la información sobre la muestra de la página web del mencionado museo parisino se presenta a los terroristas suicidas -mayormente de las Brigadas de los Martires de Al-Aqsa (Fatah), de las Brigadas Izzedin Al-Qassam (Hamás) y del FPLP- como resistentes, como ‘Freedom fighters que perdieron su vida luchando contra la ocupación israelí’. Asimismo, también se menciona que la autora pretende con su trabajo mostrar el esfuerzo de la sociedad palestina por preservar la presencia de los mártires como una forma más de resistencia.

El turista o visitante de la exposición saldrá de la misma con la idea de que un terrorista suicida es un luchador por la libertad de los palestinos frente a la ocupación israelí porque nada le habrán contado del adoctrinamiento en el odio contra los judíos y contra Israel que la sociedad palestina recibe a diario en las mezquitas, los medios de comunicación, en las escuelas y universidades, e incluso en los campamentos de colonias de verano por obra y gracia de sus dirigentes, desde Mahmoud Abbas a Khaled Meshal. Tampoco sabrá nada del lavado de cerebro y destrucción de la personalidad que recibe un o una joven de Gaza, Tulkarem o Jenín para que la principal -y única- meta en su vida sea la de convertirse en “Sahid”, en mártir, y a la vez en héroe nacional palestino. 

Nada. Toda esta información se omite y los papeles se invierten. El terrorista que ha sido adoctrinado en el odio desde su niñez para llenarse el cuerpo de bombas, explotarse y llevarse el mayor número de vidas civiles israelíes consigo juega el papel romántico del guerrillero, del miliciano, del libertador que lucha contra la opresión y la injusticia. Sus víctimas, centenares de civiles israelíes, como los jóvenes que disfrutaban de una noche de ocio en la discoteca Dolphinarium de Tel Aviv o la adolescente Malki Roth, una de las víctimas mortales del sangriento atentado terrorista de la Pizzeria Sbarro en Jerusalén, son silenciadas.

El visitante podrá ver la foto de Osama Buchkar, un terrorista del FPLP, y seguidamente podrá leer en el cartelito que la acompaña que cometió una ‘misión de martirio’. Lo que no le contarán es que esa ‘misión’ tenía como objetivo a civiles que estaban realizando sus compras en el mercado de Netanya.  Ese día de Mayo del 2002, Buchkar asesinó a tres civiles israelíes y hirió a otros cincuenta y nueve. Repito, a gente que estaba haciendo sus compras tranquilamente en un mercado. Como anteriormente ya hemos  indicado, el arte se pone al servicio del odio anti-israelí y del antisionismo militante. Un último detalle para acabar, el Museo -y por tanto la exposición mencionada- reciben jugosas subvenciones del gobierno Hollande.

Obama en Israel.

Emblema de la visita oficial de Obama a Israel. Fuente: Times of Israel.

El presidente estadounidense Barack Obama ha aterrizado este mediodía en Israel. Es su primera visita oficial al extranjero de su segunda legislatura. Los principales temas a tratar: la amenaza nuclear iraní, las armas químicas de Siria,  y el conflicto con los palestinos. De hecho, esta tarde Obama ya se ha reunido con el Presidente Shimon Peres y con el Primer Ministro B. Netanyahu en Jerusalén. Mañana lo hará con el presidente Abbas y con el primer ministro palestino Salam Fayad en Ramallah.

Otro de los grandes objetivos de Obama en esta gira por Israel y los territorios palestinos es arreglar un malentendido. Lo explica a la perfección Jeffrey Goldberg, un veterano periodista próximo al entorno del presidente norteamericano. En su discurso del Cairo (Junio del 2009) Obama se centró en tender puentes con el mundo àrabe-islámico pero también habló de la alianza irrompible de EEUU con Israel, del Holocausto y del discurso de odio absurdo que supone su negación-banalización. No fue suciente. Buena parte de la opinión pública israelí se sintió defraudada porque Obama no mencionó los vínculos históricos, culturales y religiosos del pueblo judío -y por tanto del moderno estado de Israel- con su tierra ancestral. El presidente estadounidense quiere ahora corregir este traspié y su agenda es un claro indicio de sus objetivos. Con la visita de este mediodía a una batería del sistema defensivo Iron Dome -financiado por los Estados Unidos- Obama quiere mostrar el compromiso de su país con la seguridad de Israel. Y con sus próximas visitas al Museo de Israel (donde se encuentran los rollos del Mar Muerto), al Monte Herzl y al Museo del Holocausto Yad Vashem,  el Presidente norteamericano pretende resaltar los vínculos históricos existentes entre el estado judío y la Tierra de Israel. Sin embargo, al igual que en su momento hicieron Clinton y Bush, Obama eludirá la visita al Kotel. ¿Por qué? Principalmente por las implicaciones políticas de esa visita. La anexión de Jerusalen Este -ocupada por Israel en la Guerra de los Seis Días (Junio de 1967) – no ha sido reconocida internacionalmente y la visita al Muro Occidental de un presidente norteamericano de gira oficial a Israel podría  interpretarse como un apoyo de Washington a dicha anexión. Obama prefiere ahorrarse dolores de cabeza y evitará la visita. Sin embargo, para mostrar que Israel no es sólo historia y conflicto,  el presidente norteamericano también visitará una muestra de las siete innovaciones israelíes más destacadas en los campos científico y tecnológico, subrayando así  el carácter del país como ‘Start Up Nation’.

Mañana por la tarde Obama dirigirá un discurso a la juventud israelí, especialmente a los estudiantes universitarios, y lo hará desde el Centro Internacional de Convenciones en lugar de la Knesset. Dos breves puntualizaciones. La embajada estadounidense en Tel Aviv invitó al acto a estudiantes de todas las universidades de Israel a excepción de la de Ariel, situada en el asentamiento del mismo nombre al norte de Cisjordania.  Esta decisión no ha gustado y ha sido criticada tanto desde la derecha como la izquierda israelí. En este sentido destaca la llamada al boicot del discurso de Obama realizada hace unos días por el parlamentario laborista Nachman Shai. Sin embargo, la pregunta del millón es por qué no en la Knesset. Hay varias respuestas. Es posible que Obama quisiera ahorrarse las críticas de los parlamentarios de la derecha más nacionalista por situar las fronteras del 67 como punto de partida de las negociaciones, pero también para evitar posibles preguntas incómodas sobre la liberación de Jonathan Pollard, el espía israelí de orígen norteamericano condenado a cadena perpetua en Estados Unidos en 1987 por pasar información clasificada a Israel. De hecho, en los días previos a la llegada de Obama a Israel han tenido lugar manifestaciones para pedir su liberación e incluso Gilad Shalit, cautivo del Hamás en Gaza durante cinco años, le ha escrito una carta a Obama con ese mismo fin.

Pancarta favorable a la liberación de Jonathan Pollard en las manifestaciones de estos últimos días. Fuente: Ha’aretz.

Obama visitará también la Iglesia de la Natividad en Belén. Según fuentes norteamericanas, esta visita no hay que enfocarla como una muestra de apoyo político a Abbas sino más bien como una exigencia de respeto a las minorías en el marco de la Primavera Árabe.

Abbas, por su parte, no se ha quedado de brazos cruzados esperando a Obama. Durante los últimos días un ambiente de manifestaciones y de intifada ha recorrido los territorios palestinos. Desde el lanzamiento de piedras a los vehiculos particulares israelíes que circulan por las principales autovías y carreteras de Cisjordania hasta manifestaciones contra la visita del Presidente estadounidense. En Belén los manifestantes llegaron a destrozar un cartel commemorativo de dicha visita y pintaron esvásticas en la foto de Obama:

Sin duda, este tipo de actos violentos han sido perfectamente espoleados por la Autoridad Nacional Palestina y por el propio presidente Abbas. De hecho, en los últimos días se han publicado artículos con contenidos antisemitas y conspirativos acerca del atentado terrorista del 11-S.  ¿Qué busca Abbas? Probablemente que Estados Unidos presione a Netanyahu para que éste acepte sus condiciones previas – la congelación de los asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén Oriental – como condición ‘sine qua non’ para un regreso de los palestinos a la mesa de negociaciones. Será díficil. Especialmente si la cartera del ministerio de vivienda acaba en manos del parlamentario Uri Ariel, del partido ‘HaBait Hayehudí‘ (la casa judía) de Naftalí Bennet, partidario de anexar la zona c de Cisjordania (aproximadamente un 60% del territorio) a Israel.

Fumata blanca y azul.

Caricatura de Shlomo Cohen publicada en Israel Hayom. Texto: ‘Tenemos gobierno!, tenemos Papa!

Tras siete semanas de duras negociaciones -y pocas horas antes de que concluyeran las dos semanas de prórroga concedidas el pasado 2 de Marzo por el Presidente Shimon Peres-, hoy se ha hecho oficial el acuerdo para la formación de una nueva cualición de gobierno en Israel. Las negociaciones estaban practicamente cerradas desde la noche del pasado Miércoles pero discrepancias de última hora entre B. Netanyahu, Yair Lapid y Naftalí Bennett acerca de los puestos honoríficos de Viceprimer Ministro han retrasado la firma de los acuerdos. Finalmente, Netanyahu, ha optado por eliminar dicho cargo protocolario para cerrar definitivamente las negociaciones. La nueva coalición de gobierno, compuesta por el bloque Likud-Beitenu, el partido nacionalista Ha Bait Hayehudi (Naftalí Bennett) y los dos partidos centristas: Yesh Atid (Yair Lapid) y Hatnuah (Tzipi Livni), contará con el apoyo de 68 de los 120 parlamentarios de la Knesset.

Como acertadamente indica el periodista barcelonés Sal Emergui en su crónica para El Mundo, el nuevo gobierno se centrará especialmente en los asuntos internos de la política israelí: carestía de vida, vivienda, educación, religión-estado, etc. Y en este punto resulta significativa la absencia de los partidos ultraortodoxos (el sefardí Shas y el Yahadut HaTorah) en la nueva coalición de gobierno, una de las concesiones de Netanyahu a sus socios Lapid y Bennett para cerrar el acuerdo. De hecho, a excepción de un breve período de dos años (2003-2005) de la segunda legislatura de Ariel Sharon, será la primera ocasión que los partidos ‘haredim’ (ultraortodoxos) quedan fuera de la coalición de gobierno desde las elecciones de 1977. Su ausencia posiblemente facilite la aprobación de medidas controvertidas como el recorte a las subvenciones de las Yeshivot (escuelas talmúdicas), la insersión de la población ultraortodoxa en el mercado laboral, la regulación de las materias obligatorias en el currículum académico de todas las escuelas de país o la reforma de la Ley Tal sobre la regulación del servicio militar de los ‘haredim’.

En el Likud han criticado a B. Netanyahu por realizar demasiadas concesiones a sus nuevos socios, especialmente a la gran estrella televisiva Yair Lapid. Según fuentes de dicho partido, los acuerdos contemplan muchas de sus demandas como la reducción del nuevo ejecutivo de 30 a 22 ministros, la cartera de educación -que el Likud quería conservar para su titular Gideón Sa’ar pero que finalmente pasará a manos de Shai Piron-, la pronta aprobación de un presupuesto y la ya mencionada ausencia de los partidos ultraortodoxos en la nueva coalición. Sin embargo, Lapid también ha tenido que realizar dolorosas concesiones como ceder la codiciada cartera de exteriores al Likud (posiblemente pase a manos de su anterior titular Avigdor Liberman de Beitenu cuando se aclare el proceso judicial que le llevó a dimitir de dicho cargo) y aceptar la manzana envenenada que le ha reservado Netanyahu: la cartera de finanzas (desde donde podrá llevar a cabo las reformas prometidas en su programa electoral a riesgo de desgastarse políticamente debido a su inexperiencia en temas económicos).

Según declararon fuentes de Yesh Atid a la agencia EFE, en el acuerdo también se contempla un rápido regreso a las negociaciones de paz con los palestinos. La encargada de realizar esta tarea será la nueva ministra de Justícia, Tzipi Livni, con gran experiencia en este campo gracias a su anterior paso por el ministerio de exteriores. Además, el Presidente palestino Mahmoud Abbas también se ha mostrado favorable a retomar las negociaciones de paz durante este año en unas declaraciones recientes durante una reunión con su homólogo ruso Vladimir Putin en Moscú. Sin embargo, algunas voces críticas desde el laborismo han manifestado que el nuevo gobierno no conseguirá grandes logros en este sentido. Una de las declaraciones más contundentes  ha sido la del parlamentario Nitzan Horowitz:

Netanyahu’s new government brings a message of a dramatic rise in the power of settler representatives and extreme rightists. The absolute majority of key government positions will be in their hands.

The funds and resources that Lapid has fought to take away from the yeshivot, will now be funneled into building settlements, exacting an intolerable social and diplomatic toll. His voters will continue asking, ‘Where is the money? Where is the future?“.

Si algún avance significativo en el proces de paz provocase la salida de Bennett y de su partido – contrario a la creación de un estado palestino y favorable a la anexión de la zona C a Israel- de la coalición de gobierno, la líder laborista Shelly Yacimovich ha mostrado su disposición a dar su apoyo al gobierno. Sea como sea, el trigésimo tercer gobierno de Israel ya está en marcha y el primer plato fuerte será la próxima visita a Israel del Presidente norteamericano Barack Obama.

Las elecciones israelíes y el efecto Lapid.

Desde el pasado Martes 22 de Enero la política israelí tiene una nueva estrella: el popular periodista y presentador televisivo Yair Lapid. El hijo del también político, presentador televisivo y periodista Yosef ‘Tommy’ Lapid ha conseguido que su partido ‘Yesh Atid‘ (Hay Futuro) sea la segunda fuerza más votada en las últimas elecciones legislativas israelíes, sólo superado por la coalición de centro-derecha Likud-Beitenu, encabezada por el Primer Ministro Benyamín Netanyahu y su polémico socio, el ex ministro de asuntos exteriores Avigdor Liberman.

Yair Lapid, la nueva estrella emergente de la política israelí.

Los resultados electorales obtenidos por Yesh Atid han superado todas las expectativas  (los sondeos previos les pronosticaban entre 9 y 11 escaños). El partido de Lapid ha superado los 15 escaños del Mifleguet Avodá (los Laboristas) de Shelly Yacimovich, los 12 del nuevo partido emergente en la derecha nacionalista israelí, HaBait Hayehudí (La Casa Judía), liderado por el exitoso empresario  de orígen estadounidense Naftalí Bennett, los 11 del partido religioso sefardí Shas o los 6 obtenidos por la reciente escisión de Kadima, Hatnuah (El Movimiento), liderado por Tzipi Livni.

¿Cúal ha sido la clave de su éxito? Según la opinión de muchos analistas tanto de dentro como de fuera de Israel, no se pueden entender las directrices políticas de Yair Lapid sin observar la influencia paterna de Yosef Tommy Lapid, un mordaz periodista, comentarista radiofònico y presentador televisivo de orígen húngaro y superviviente del Holocausto que entre los años 1999 y 2006, gracias a los buenos resultados electorales obtenidos por el centrista Shinui (Cambio), con un programa liberal y crítico con los privilegios de los sectores religiosos de la sociedad israelí -especialmente los haredim o ultraortodoxos- en materia impositiva y militar, se convirtió en uno de los principales representantes de los intereses de las clases medias laicas en la Knesset.

Ahora su hijo Yair coge el relevo como defensor de las reivindicaciones de esa clase media, que es la columna vertebral del país, y del movimiento del 14-J, el movimiento de los indignados israelíes (equiparable al movimiento del 15-M español) que hace casi dos años, en el Verano del 2011, se manifestó activamente en el Bulevard Rothschild de Tel Aviv o frente a la vivienda del Primer Ministro Netanyahu en Jerusalén para protestar por el elevado precio de la vivienda y exigir polìticas basadas en la justicia social y contrarias a la liquidación del estado del bienestar.

Indignados del movimiento del 14-J en una multitudinaria protesta en Tel Aviv. Fuente: +972 Magazine.

Pero el éxito de Lapid tampoco se puede entender sin echar un vistazo al desplome electoral del Kadima (Adelante), el partido centrista fundado por Ariel Sharon en el otoño del 2005. La victoria de Shaul Mofaz en las primarias del partido, la siguiente salida de Tzipi Livni de la formación centrista, la breve entrada de Mofaz en la coalición de gobierno y la escisión de parte de sus miembros hacía el nuevo partido Hatnuah, fundado el pasado mes de Noviembre precisamente por Livni, le han pasado factura y Kadima ha perdido 26 escaños en comparación con los resultados electorales obtenidos en el 2009, pasando de 28 a 2 escaños.

Sin duda, Yair Lapid es el hombre del momento en Israel. En la prensa israelí se ha especulado que podría ser el próximo ministro de Asuntos Exteriores. Todo dependerá de la decisión que finalmente adopte el Primer Ministro Benyamín Netanyahu de formar un futuro de coalición con la derecha y los partidos religiosos o de dar al nuevo gobierno un carácter más centrista con la entrada de Yesh Atid y de su popular fundador. Si Netanyahu opta por la segunda opción, una coalición de gobierno con un carácter más centrista, posiblemente le sea más fácil gestionar las reformas internas -como la controvertida Ley Tal-, reconducir las relaciones con la administración Obama y reactivar las negociaciones de paz con los palestinos. En este sentido, Lapid tiene una visión más centrista que la de Bennett, partidario de anexar a Israel la conocida como Área C, aproximadamente un 60% de Cisjordania bajo control militar y civil israelí. Una propuesta que resultaría inacceptable para el Presidente palestino Mahmoud Abbas.

PD. He revisado y traducido del catalán este artículo que escribí recientemente y fue publicado ayer en el periódico digital Reus Digital.Cat.

Yasir Arafat y la ‘Intifada de Al-Aqsa’, una verdad silenciada.

Yaser Arafat planificó la Intifada de Al-Aqsa tras el fracaso de las negociaciones de paz con Israel en la Cumbre de Camp David (Julio del 2000). Estas palabras fueron pronunciadas por su polémica esposa, Suha Arafat, en el contexto de una entrevista retransmitida en un programa de la televisión de Dubai a mediados del pasado mes de Diciembre. Este Sábado las recogió el periódico israelí Jerusalem Post:

Immediately after the failure of the Camp David [negotiations], I met him in Paris upon his return…. Camp David had failed, and he said to me, ‘You should remain in Paris.’ I asked him why, and he said, ‘Because I am going to start an intifada. They want me to betray the Palestinian cause. They want me to give up on our principles, and I will not do so.

‘I do not want Zahwa’s [Arafat’s daughter’s] friends in the future to say that Yasser Arafat abandoned the Palestinian cause and principles. I might be martyred, but I shall bequeath our historical heritage to Zahwa and to the children of Palestine”.

En la web del ‘The Middle Eeast Research Institute (MEMRI) se puede ver el vídeo con sus declaraciones traducidas al inglés:

Estas declaraciones de Suha no aportan nada nuevo. Que Arafat había sido el gran impulsor de la intifada de Al-Aqsa es un hecho ámpliamente conocido en los territorios palestinos y en los países árabes vecinos. También debería serlo en todo el mundo, pero el tópico divulgado por Arafat y otros dirigentes palestinos de que el responsable del estallido de violencia fue Ariel Sharon, el entonces líder del Likud, el principal partido de la oposición israelí, ha hecho fortuna y ha sido machaconamente repetido en nuestros medios de comunicación durante los últimos doce años.

La polémica visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas en la tradición islámica o el Monte del Templo en la judía tuvo lugar el 28 de Septiembre del año 2000. Este es un hecho perfectamente conocido. Ahora bien, la opinión pública debería preguntarse si esa visita fue la causa o el pretexto utilizado por Yaser Arafat para dar el pistoletazo de salida a la Intifada. La respuesta correcta es la segunda. De entrada, conviene aclarar que la visita de Sharon debe leerse en clave de la política interna israelí de aquel momento. El entonces líder del Likud pretendía reivindicar la judeidad de Jerusalén con la finalidad de dar la puntilla a un tambaleante gobierno laborista en minoría, cuyo Primer Ministro, Ehud Barak, aceptaba la coocapitalitad de la ciudad con los palestinos. Sin embargo, la versión oficial palestina en inglés indica que esa visita fue una provocación intolerable hacía los palestinos, que, indignados, salieron a manifestarse, iniciándose así el estallido de violencia. Pero los datos que disponemos lo desmienten porque esa ‘provocativa’ visita contaba con el beneplácito del Waqft Islámico y de los dirigentes palestinos (de hecho, había sido negociada hasta los más mínimos detalles por el entonces ministro del interior israelí, Shlomo Ben Ami, y el jefe de seguridad de la ANP, Djibril Rajoub). Además, los incidentes a gran escala no tuvieron lugar el día de la visita de Sharon a la Explanada de las Mezquitas sino que se iniciaron el día siguiente, Viernes, coincidiendo justamente con el día festivo y de oración en el mundo islámico. Por lo tanto, la causa del estallido de violencia no fue la visita de Sharon ya mencionada sino la incitación desde los medios de comunicación bajo el control de la ANP a que la población palestina saliera a manifestarse para defender la Mezquita de Alqsa de un supuesto complot del gobierno israelí para derribarla y construir sobre sus ruinas el Templo judío. Ninguna sorpresa. Yaser Arafat era reincidente: ya había utilizado esta teoría conspirativa como pretexto para promover una mini intifada cuatro años antes, entre el 25 y el 30 de Septiembre del 1996, coincidiendo con la apertura del túnel de los asmoneos.

Que la visita de Sharon había sido el pretexto y no la causa queda claro si prestamos atención a las declaraciones  de los dirigentes palestinos en los medios de comunicación árabes durante los meses siguientes al estallido de la violencia. Así, el 6 de Diciembre de ese año el diario semi oficial palestino Al Ayyaminformaba :

Speaking at a symposium in Gaza, Palestinian Minister of Communications, Imad Al-Falouji, confirmed that the Palestinian Authority had begun Preparation for the Outbreak of the current Intifada from the moment the Camp David talks concluded, this in accordance with instructions given by Chairman Arafat himself. Mr.Falouji went on to state that Arafat launched this Intifada as a culminating stage to the inmutable Palestinian stance in the Negotiation, and was not meant merely as a protest of Israeli opposition leader Ariel Sharon’s visit to the Temple Mount. “

Y casi tres meses más tarde, el 3 de Marzo del 2001, la prensa de Beirut recogía unas manifestaciones similares del mencionado ministro de comunicaciones palestino realizadas durante una manifestación de apoyo a la intifada al campamento de refugiados palestinos de Ain Al-Hilweh, en Líbano :

The Al-Aqsa Intifada emphasizes these principles and axioms. Whoever Think that the Intifada Broke out because of the despised Sharon s visit to the Al-Aqsa Mosque, is wrong, even if this visit was the Straw that Broke the back of the Palestinian people. This Intifada was Planned in advance, ever since Presidente Arafat’s return from the Camp David Negotiation, where he Turned the table upside Down on President Clinton. [Arafat] remained steadfast and challenged [Clinton]. He Rejected the American terms and he did it in the heart of the US. “

Pero, como ya hemos comentado, los medios de comunicación internacionales -especialmente los europeos- dieron total credibilidad a la versión palestina en inglés y Sharon fue considerado ipso facto como el gran responsable del estallido de violencia. Ni siquiera la publicación en Mayo del 2001 del informe de la comisión Mitchell, conocido como  Report of Sharm El-Sheikh Fact Finding Committee (ver texto en inglés), en cuyas conclusiones desmentía la responsabilidad de Sharon, ha podido con el mito. Sirva de ejemplo ilustrativo esta crónica de Israel Viana publicada en el periódico español ABC el 28 de Septiembre del 2010, en el décimo aniversario de la polémica visita de Sharon a la Explanada de las Mezquitas:

 “Para muchos fue una provocación gratuita que acabó en un largo baño de sangre. Para otros, más que el ejercicio del derecho de Israel a reivindicar la soberanía del lugar más sagrado del judaísmo. Pero el hecho es que la visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén por parte del entonces líder de la oposición conservadora israelí, Ariel Sharón, hace hoy justo diez años, desencadenó una oleada de violencia que, a lo largo de seis años, se cobró la vida de casi 5.000 personas, 900 menores de edad.”

Si los palestinos y los árabes lo sabían, los israelíes lo intuían: Arafat no sólo fue el ideólogo e impulsor de la Intifada sino que también ordenó al Hamás la realización de atentados terroristas suicidas en el corazón de Israel. Lo desveló uno de los principales líderes de la organización islamista en Gaza, Mahmoud Zahar, y sus declaraciones fueron publicadas en el Jerusalem Post coincidiendo con el décimo aniversario del inicio de la Intifada:

“President Arafat instructed Hamas to carry out a number of military operations in the heart of the Jewish state after he felt that his negotiations with the Israeli government then had failed.”

Nos quedan un par de preguntas sin respuesta: cuándo y por qué el veterano ‘rais’ palestino decidió optar por la vía del terrorismo irredento en lugar de la mesa de negociación. Si observamos algunas declaraciones de importantes dirigentes de la ANP y de la OLP, no es descabellado concluir que el punto de inflexión se produjo a finales de Mayo del 2000, con la retirada del Ejército israelí del sur del Líbano, el colapso de la milicia aliada del Ejército del sur del Líbano (SLA, según sus siglas en inglés) y la siguiente caída del territorio de la antigua ‘Zona de Seguridad‘ en manos del Hizbulá. En este sentido, el secretario general del Comité Central de Al-Fatah y destacado miembro de la OLP durante el exilio tunecino, Faruk Qaddoumi, afirmó:

We are optimistic. Hezbollah’s resistance can be used as an example for other Arabs seeking to regain their rights“. [1]

Posiblemente, mientras observaba con tranquilidad esos acontecimientos desde la Muqata de Ramallah, Yaser Arafat decidió que podría obtener más réditos -quizás incluso la retirada unilateral de las IDF de Gaza y de la mayor parte de Cisjordania- con una intifada a la libanesa que negociando con el Primer ministro israelí Ehud Barak. El resto de la historia es ya bien conocido: el veterano rais palestino dijo que no a todas las ofertas israelíes y estadounidenses en Camp David y posteriormente, desde finales de Julio, nuevamente en Ramallah, empezó a planificar la gran revuelta palestina, la Intifada. El dia 13 de Septiembre el parlamento de la ANP pospuso la anunciada declaración de independencia palestina. La apuesta por la intifada ya no tenía marcha atrás y Yaser Arafat encontró en la visita de Sharon a la Explanada de las Mezquitas el pretexto perfecto para impulsarla.

Nota:

[1]: TABARANI, Gabriel G.: Israeli-Palestinian conflict: from Balfour Promise to Bush declaration. The complications and the road for a lasting peace, p. 223.

Jesús, el palestino.

Con las fiestas navideñas retornan las comidas familiares, los turrones, los villancicos, los belenes y … la propaganda palestina que desjudaiza la figura de Jesús de Nazaret para presentarlo como un profeta palestino. Si la pasada semana era el portavoz de la embajada de Israel en España, el señor Lior Hayat, quien nos hablaba de esta manipulación histórica con fines claramente propagandísticos en una entrada de su blog ‘ Off the Record ‘, esta semana -en la Web Palestinian Media Watch (Palwatch.org)- Itamar Marcus y Nan Jacques Zilberlik han publicado un informe donde recogen declaraciones recientes de los medios de comunicación y de los dirigentes palestinos en este sentido.

Esta manipulación consistente en ‘palestinizar’ la figura de Jesús de Nazaret es una nueva muestra del proceso de revisionismo histórico puesto en marcha desde hace décadas por los dirigentes del nacionalismo árabe-palestino: perdidos en el magma identitario árabe y sin una historia propia como pueblo, los palestinos han pretendido reescribir la historia del país sin ninguna referencia judía y presentarse a sí mismos como descendientes de los filisteos, los cananeos o incluso de los israelitas de la Biblia, con una doble finalidad:

  1. Dotarse de una historia propia y milenaria.
  2. Deslegitimar al Sionismo y al estado de Israel mediante la negación de los vínculos históricos, culturales y religiosos del pueblo judío con la Tierra de Israel, posteriormente conocida como Palestina. La idea de fondo es la siguiente: si los palestinos somos el único pueblo autóctono y por lo tanto los judíos no tienen ningún vínculo con el país, entonces el movimiento sionista es un movimiento colonial y el estado de Israel tiene la misma legitimidad que tenía anteriormente Francia en Argelia o en Indochina.

Sin embargo, la idea de un pueblo palestino centenario o incluso milenario no tiene ningún tipo de rigor histórico. El nombre de ‘Palestina’ es una invención romana que empieza a utilizarse un siglo después de la época de Jesús. En efecto, tras el aplastamiento de la rebelión judía liderada por Shimon Bar Kojba (132-135 EC), el emperador Adriano cambió el nombre a la vieja provincia romana de Judea por el de ‘Palestina’ -el país de los filisteos- en el marco de una política destinada a la desjudaización del país. Otro ejemplo de dicha política lo encontramos con la construcción de una nueva ciudad romana, Aelia Capitolina, sobre las piedras de la milenaria Jerusalén. Por lo tanto, presentar a Jesús de Nazaret como palestino es una aberración histórica similar a la de presentar al emperador Adriano como ‘sevillano’ o ‘español’ (mal que le pese a la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre).

En realidad, los palestinos son árabes y su identidad nacional nace durante las primeras décadas del siglo XX como una corriente del movimiento panarabista en el contexto de su enfrentamiento con el Sionismo. Pero la denominación de ‘palestinos’ para referirse exclusivamente a la población árabe de Palestina no se consolidará plenamente hasta después de la Guerra de los Seis Días (Junio ​​de 1967). En este sentido conviene recordar que durante el mandato británico las autoridades de Londres consideraban como ‘palestinos’ a todos los habitantes del país y los que más orgullosos se mostraban de tal consideración eran precisamente los miembros de la comunidad judía, del ‘Yishuv’, con la finalidad de diferenciar a su país del resto de jóvenes estados de un Oriente Medio mayoritariamente árabe y con unas fronteras todavía difusas. En aquellos momentos, los dirigentes del incipiente nacionalismo palestino ponían énfasis en sus ideales panarabistas y rechazaban la consideración de ‘palestinos’ porque la veían como una invención extranjera, de los colonialistas ingleses o de los emigrantes judíos llegados mayormente de Europa del Este. Quizá quien expresó esta idea con mayor rotundidad fue Awni Bey Abdul Hadi, uno de los delegados árabes palestinos entrevistados por los miembros de la Comisión Peel en 1937:

“¡No existe tal país! ¡’Palestina’ es un término que inventaron los sionistas! No hay ninguna Palestina en la Bíblia. Nuestro país fue durante siglos parte de Síria“. [1]

 La posterior independencia israelí (1948) y el declive del proyecto panarabista liderado por presidente egipcio Gamal Abdel Nasser tras la humillante derrota con Israel en la Guerra de los Seis Días (Junio ​​de 1967) fueron los dos factores claves que impulsaron la identificación exclusiva de la comunidad árabe del país con el concepto de ‘pueblo palestino’.

A pesar de que la propaganda palestina intenta presentar a su pueblo como el único pueblo milenario y autóctono del país; en ocasiones, algunas voces palestinas han indicado con una sorprendente franqueza que esta identificación es muy reciente, con un carácter exclusivamente político y sólo con la finalidad táctica de continuar el conflicto con Israel. Uno de los principales dirigentes de la OLP a finales de los años 70, Zuheir Muhsein , en una entrevista al diario holandés Trouw publicada el 31 de Marzo de 1977, reconoció que:

“Between Jordanians, Palestinians, Syrians and Lebanese there are no differences. We are all part of ONE people, the Arab nation. Look, I have family members with Palestinian, Lebanese, Jordanian and Syrian citizenship. We are ONE people. Just for political reasons we carefully underwrite our Palestinian identity. Because it is of national interest for the Arabs to advocate the existence of Palestinians to balance Zionism. Yes, the existence of a separate Palestinian identity exists only for tactical reasons. The establishment of a Palestinian state is a new tool to continue the fight against Israel and for Arab unity.

A separate Palestinian entity needs to fight for the national interest in the then remaining occupied territories. The Jordanian government cannot speak for Palestinians in Israel, Lebanon or Syria. Jordan is a state with specific borders. It cannot lay claim on – for instance – Haifa or Jaffa, while I AM entitled to Haifa, Jaffa, Jerusalem en Beersheba. Jordan can only speak for Jordanians and the Palestinians in Jordan. The Palestinian state would be entitled to represent all Palestinians in the Arab world en elsewhere. Once we have accomplished all of our rights in all of Palestine, we shouldn’t postpone the unification of Jordan and Palestine for one second.”

Desafortunadamente, con frecuencia, estos tópicos propagandísticos palestinos son aceptados de manera acrítica en los medios de comunicación españoles, incluyendo el de presentar a Jesús de Nazaret como palestino. ¿Quién no recuerda la siguiente caricatura de ‘El Roto’ publicada en El País el día de Navidad de hace dos años?:

La Virgen María (llamada Mariam) representada como una mujer palestina en un ‘Check Point’ israelí. Caricatura publicada en el periódico español El País el día 25 de Diciembre del 2010.

Los palestinos reescriben la historia sabedores de que una mentira repetida 1000 veces se acaba convirtiendo en una verdad. Y desgraciadamente siempre hay organismos internacionales -como la UNESCO- o medios de comunicación (mayormente europeos) dispuestos a dar legitimidad a tal propaganda.

Europa, una mediación coja.

Abbas se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 29 de Noviembre. Fuente: Cuatro.com

El pasado 29 de Noviembre, sesenta cinco años después de que los nacionalistas palestinos del Alto Comité Árabe, liderados por muftí de Jerusalén, Hadj Amin Al-Hussaini, rechazaran el reconocimiento de la Resolución 181 y la división del país en dos estados -uno árabe y otro judío- tras la finalización del mandato británico, la cuestión palestina volvía a la Asamblea General de las Naciones Unidas de la mano del Presidente Mahmoud Abbas.

Un año después del fracaso de la iniciativa de admisión de Palestina como estado miembro de las Naciones Unidas en el Consejo de Seguridad gracias al veto de Estados Unidos, Abbas, en esta ocasión, se presentó ante el Asamblea General de la ONU con unos objetivos mucho más realistas: el reconocimiento internacional de Palestina -según las llamadas fronteras del 67 – como estado observador. Finalmente, lo logró con un notable éxito: 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones.

Muchos analistas en nuestro país han interpretado esta iniciativa como un paso necesario  del presidente Abbas para descongelar las negociaciones de paz y un reconocimiento de Israel de facto en las Naciones Unidas por parte de la Autoridad Nacional Palestina. Sea como sea, con este reconocimiento, el estatus palestino en este importante organismo internacional pasa de ‘entidad observadora’ a ser el de ‘estado observador’, un estatus similar al del Vaticano.

Aunque, de hecho, sobre el terreno todo siga igual (la única consecuencia práctica es que Palestina podrá recurrir a la Corte Penal Internacional para denunciar a políticos y militares israelíes por crímenes de guerra o contra la humanidad), es indudable que Mahmoud Abbas se ha apuntado un importante éxito – tanto desde el punto de vista mediático como diplomático. En primer lugar porque Abu Mazen ha conseguido visualizar en la Asamblea General de la ONU un amplio apoyo mundial al reconocimiento internacional de Palestina que contrasta con la soledad de Israel y su principal socio, los Estados Unidos.

En segundo lugar, porque la iniciativa de Abbas ha conseguido erosionar las relaciones diplomáticas entre Israel y los gobiernos de la U.E. (con la notable excepción del gobierno de la República Checa). En efecto, si durante la votación en la Asamblea de las Naciones Unidas en esa fría noche de Noviembre la mayoría de países europeos -entre ellos, España- votaron favorablemente al reconocimiento palestino, la respuesta israelí de confiscar los impuestos de la Autoridad Nacional Palestina y reiniciar la construcción en los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este, especialmente en la sensible zona E1, que une la capital israelí con el asentamiento de Ma’ale Adumim, ha provocado las quejas de muchos gobiernos europeos y las llamadas a consulta los embajadores israelíes en países como Gran Bretaña, Francia o también España. Incluso tradicionales aliados de Israel dentro de la UE, como por ejemplo Alemania, han criticado muy duramente estas iniciativas y ni siquiera la reciente gira europea del Primer Ministro israelí Binjamin Netanyahu ha logrado disipar totalmente el divorcio existente entre las diplomacias de Bruselas y Jerusalén.

Esta creciente sensación de aislamiento internacional de Israel ha dado alas al Hamás. Los islamistas, que el pasado 21 de Noviembre ya habían celebrado el alto el fuego como si se tratara de una victoria, en un contexto de euforia y de llamamientos a una posible reconciliación con Al Fatah y la Autoridad Nacional Palestina, han continuado con su retórica belicista, yihadista y de negación del derecho de Israel a existir durante las últimas semanas. Un buen ejemplo lo tenemos con los mensajes de odio lanzados por el líder de su politburó, Khaled Mesha’al, durante su reciente visita a la Franja de Gaza, coincidiendo con las celebraciones del vigésimo quinto aniversario de la mencionada organización islamista.

Guste o no, el reconocimiento de Palestina como estado observador de las Naciones Unidas es una iniciativa unilateral del Presidente Mahmoud Abbas. El gobierno israelí presidido por el Primer Ministro B. Netanyahu envió un mensaje claro: si vosotros vais unilateralmente a la ONU, nosotros construiremos unilateralmente los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén. Europa, legítimamente, protestó con contundencia. Pero, la diplomacia de Bruselas ha sido mucho más blanda en su denuncia de los mensajes de odio contra Israel por parte de los líderes del Hamás. Incluso, el secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores español, Gonzalo de Benito, en una entrevista publicada la semana pasada en El Periódico de Catalunya, reconoció que los gobiernos de la UE – y entre ellos, también el de Rajoy-estaban manteniendo contactos indirectos con el Hamás, una organización considerada como terrorista por los propios europeos y también por los Estados Unidos. Hay que ser claros, Europa se equivoca dando legitimidad política al Hamás en el proceso negociador porque los islamistas no reconocen ni al estado de Israel ni los acuerdos firmados por la Autoridad Nacional Palestina.

Un último apunte, ayer el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se reunió con Abbas para dialogar sobre el proceso de paz. Las intenciones son buenas pero el resultado final puede ser la irrelevancia de la mediación europea debido a su neutralidad acríticamente pro palestina.